miércoles, 14 de enero de 2015

Lo fui y lo que soy al fin y al cabo en una parte

Todos los años revivo adrede mis quejas tempranas. Quejas tempranas que acompañan mi regreso a una Catamarca que, por mas remodelaciones publicas y cambios de aire pretenda sufrir para bien o para mal, persiste en la atemporalidad que subyase en su corazon, en el mio, en su esencia. Y es que mis quejas, como parte de la rutina que se encarna a mi ser estructurado que soy, no se quedan a la espera del atisbo de un imponente calor catamarqueño que despierta en la carne de quienes lo vivieron como una vieja cicatriz de guerra y marca a aquellos nuevos visitantes como una mordida apasionada en el cuello, dejando marca visible de su existencia en toda la piel. Mis quejas lo atraen desde su misma existencia hasta mis pensamientos, mi sentir. Como si en realidad en realidad su calor me atrapara y me llevara fuera de mi al pasado, para advertirme que el presente no dista de aquellos recuerdos tan vivos.
-¡Que calor, la puta madre!
Resuena en lo impropio de mi pensamiento tan recurrente y hace tanto eco que no se espera a salir de mi boca de forma tan copiosa en una fuga de palabras.

Y es que... a principio puede parecer por mis palabras que mi Catamarca, mi lugar de crianza, la cuna de mis recuerdos inocentes, no quisiera mi regreso portando una fachada hostil a mi ociosa actitud que busca la comodidad de lo seguro y posterga lo complicado, ¡ pero es todo un engaño!
Tan pronto me sobrepongo y apropio nuevamente tan nostalgico aire caliente de desierto que pone a prueba mi cuero y psique, me da permiso al dulce corazon de la tuna. Y es que su corteza me dejara sus espinas por cada queja que haya cargado de si, porque por cada una de ellas lloraré una lagrima con miles de recuerdos hermosos que me fueron dados y hoy parezco no merecer por dejarlos al olvido y recurrir a ellos en necesidad de algun consuelo.
Catamarca siempre fuiste bella siempre lo vas a ser. Sin embargo nunca supe apreciar tu don con mis ojos por mas que me lo hayan remarcado incontables veces. Siempre lo aprecie con mi corazón, con algo de tiempo que construyera la mejor vista y entre encuentros y desencuentros que las historias traen y llevan segun el tiempo que avecine en mis emociones tan cambiantes.
Hoy me voy como tantas veces... pero viendo por la ventana del colectivo tu noche de desierto tan nitida, tan pacifica y bella, esta vez me voy seguro de extrañarte, de amarte como a una madre que, con el tiempo envejece pero en su corazon, en mi corazon, permanecera atemporalmente.

domingo, 18 de octubre de 2009

Flasheos Iniciales

Día de la madre; un pendejo genera un escándalo en las noticias de todo Retardos Unidos con su familia, todo respecto a un globo metegolorologico y según planteos de internet, padres que querían llamar atención de la prensa; Maradona y su selección consiguen clasificar, consiguieron escapar de la guillotina y sus propiedades cortantes y contrayentes del tétanos, y yo me tome un heladito y una cerveza de la alegría; Uno de mis tantos perros de bolsillo aprendió a decir ”Pasame el mate viejaah!”; Me decidí a armar este blog. Tantas incoherencias y desfases rectales se pueden producir en una semana que den motivo a un boludo auténticamente preparado como yo (¿preparado para qué? Pues para ser boludo, querido hijo de un zángano) a escribir sarta de boludeces, pero si me pongo serio y dejo de escribir palabras sueltas como hasta ahora, puedo decir crudamente que esto que hago y que ustedes lean se considera más fructífero que colgar fotos sin contenido expresivo alguno en internet. Nos encontramos en un lugar y un periodo determinado en el que una palabra vale más que mil fotos. Desde mi vuelta a Argentina encontré muchas personas que no solo se olvidaron de cómo se habla sino que también cómo se escribe y hasta como se limpian los vidrios de los autos, así que solo saben manguear a los viejos, a los transeúntes y hasta algunas veces escupir a una persona en vez de la calle que tanto saben contaminar.
Señor Argentino Promedio, hoy necesitamos que se baje de su Fiat 600, se abroche el pantalón y dicho sea de paso use ropa decente, deje de juntar flemas en vía pública y tenga más amor con el prójimo, el hijo de puta ese que no sabe hacer nada bien. Creo que educarnos culturalmente va a ser imposible hasta que tengamos principios básicos de moral. Nuestros padres y abuelos saben quejarse en público de lo que es la calle y de lo que es la juventud. Nosotros los consideramos nuestro orgullo y a la vez discrepamos con ellos por ser parte de ese objeto de la discordia que tanto mencionan, cuando por la calle le gritan a alguien, le tocan la bocina, le sacan el dedo, compran una caja de texturados y chochos como buen dogo argentino que pego el ladrido detrás de la reja, se van orgullosos a la casa a ver la televisión en la hora de la comida y quizás mear la silla para establecer que ese es su lugar y de nadie más. Hoy en día marcamos muchas situaciones de orgullo que tienen como principios, los del hombre de las cavernas, yo debería preguntar... ¿volvemos a ser neandertales negros y feos (por sobre todo, NEGROS, como un alfajor “la morenita”) con el único propósito de coger hasta la muerte y/o pensar que ampliaremos nuestro sentido existencial adicionando el sagrado picadito de fulbol 5 con asadito y vino toro el domingo?

Podemos ser mejores, lo fuimos, pero ¿lo seremos nuevamente?
Bienvenidos a mi blog. Disfrutalo con unas Tía Maruca. Si no tenés, comprate unas Receta de la Abuela por rata.